viernes, 28 de julio de 2006

“La velocidad de la luz” de Javier Cercas

Ahora llevo una vida falsa, una vida apócrifa y clandestina e invisible aunque más verdadera que si fuera de verdad, pero yo todavía era yo cuando conocí a Rodney Falk. Fue hace mucho tiempo y fue en Urbana, una ciudad del Medio Oeste norteamericano en la que pasé dos años a finales de la década de los ochenta. La verdad es que cada vez que me pregunto por qué fui a parar precisamente allí me digo que fui a para precisamente allí como podía haber ido a parar a cualquier otro sitio. Contaré por qué en vez de ir a para a cualquier otro sitio fui a para precisamente allí.

4 comentarios:

Bohemia dijo...

Me han hablado muy bien de este libro...¡tomo nota!
Saludos

Sin Destino dijo...

bohemia: me alegro de que tomes nota porque es altamente recomendable. Espero que lo disfrutes tanto como yo. Saludos.

Cstt dijo...

Si, porque en realidad lo mas facil es navegar sin destino, y al tiempo se ocnvierte en lo mas dificil, navegar contra corriente, sin dejarse llevar y llegar, a donde los r^eves parecen mas reales y la realidad es solo una mala copia de una novela de ciencia ficcion.



Sin destino ni remites


Cstt

Sin Destino dijo...

cstt: sueños de la realidad; ficción de una verdad que buscamos; navegando sin destino.